Vibeset

Por dónde se empieza

Una orientación corta: qué es esto, qué necesitas el primer día y a qué parte de Vibeset ir en cada momento. Elige tu nivel y quédate con lo tuyo.

Tu nivel

Qué es esto del vibe coding

Construir describiendo lo que quieres, y dejar que un modelo escriba el código. Lo que no es: dejar de saber. Es saber otra cosa, y esa otra cosa es todo lo que viene debajo: qué pides, cómo compruebas que hace lo que dijiste, y dónde miras cuando no lo hace.

El agente nunca dice «no sé». Dice algo con mucha seguridad, y a veces está mal. Esa es la única regla que de verdad hay que interiorizar.

Lo que necesitas el primer día

Un sitio donde escribir con un agente dentro, una cuenta, y una carpeta para tu proyecto. Nada más. No hace falta comprar nada para empezar, ni instalar diez cosas, ni elegir bien a la primera: cambiar de herramienta más adelante cuesta una tarde.

Elige una y quédate una semana con ella. Probar cinco el primer día es la forma más rápida de no empezar ninguna.

Las palabras que todo el mundo usa sin explicártelas

No son conceptos difíciles, es vocabulario. Con estas entiendes casi cualquier respuesta que te dé un agente.

El vocabulario de los agentes

Este oficio tiene tres años y ya tiene su jerga. No la sabe nadie por haber programado mucho antes, así que aquí va entera y sin misterio.

Cómo se le pide algo a un agente

Un buen encargo lleva tres cosas: qué quieres, con qué se hace, y la trampa concreta que se salta quien no la nombra. Las dos primeras las escribe cualquiera; la tercera es la que separa un resultado que funciona de uno que parece que funciona.

Cuéntale también el porqué. Un agente que sabe para qué es algo toma mejores decisiones en los diez detalles que no le has dicho.

Tus reglas y tu estructura, escritas una vez

Un agente empieza cada conversación desde cero: no se acuerda de lo que decidisteis ayer. Si le explicas en cada chat cómo quieres las cosas, pagas ese peaje todos los días y el resultado cambia según el día. Se arregla escribiéndolo una sola vez en un archivo en la raíz del proyecto, que el agente lee solo antes de trabajar: AGENTS.md es el nombre estándar y ya lo leen casi todas las herramientas.

La estructura hace lo mismo sin que la escribas: un agente decide dónde va un archivo nuevo mirando dónde están los demás. En un proyecto ordenado acierta; en uno desordenado desordena más, y cada encargo lo empeora un poco.

Reglas cortas y comprobables. «Los textos van en `src/i18n`, nunca dentro del componente» sirve; «escribe código de calidad» no dice nada. Y cuando tengas que corregir lo mismo dos veces, esa corrección ya es una regla: escríbela ahí en vez de volver a decirla.

El bucle: pedir, mirar, corregir

Pide una cosa pequeña, ejecútala y mírala en la pantalla, y solo entonces pide la siguiente. Que compile no quiere decir que haga lo que pediste, y «debería funcionar» no es «funciona». Este bucle es el trabajo entero, y quien se lo salta acaba con doscientas líneas que nadie ha visto correr.

Pide de poco en poco. Un encargo enorme te devuelve un cambio enorme que no puedes revisar, y revisarlo es tu parte del trato.

Dónde se rompe esto

Los errores caros de este oficio no son de sintaxis, son de confianza. Estos cuatro se llevan casi todos los sustos: aceptar cambios sin leerlos, dejar una clave escrita dentro del código, arrastrar dependencias que nadie ha mirado y no versionar, que es trabajar sin red y sin manera de volver atrás.

Una clave que llega a un repositorio público se da por robada aunque la borres al minuto: queda en el historial y hay robots buscándolas. Se cambia, no se esconde.

Con qué lo escribes

Con un agente delante, el lenguaje pesa menos de lo que pesaba: no vas a escribir la mayor parte tú. Pero sigue decidiendo dónde corre lo que hagas, qué librerías tienes a mano y con quién puedes pedir ayuda cuando te atasques.

Cuando quieras que se note

Lo de arriba te deja construyendo. Lo de aquí es lo que separa una web que funciona de una que además apetece usar: técnicas que sabes pedir, piezas que puedes copiar, y manuales que tu agente lee para hacerlo bien sin que se lo expliques cada vez.

Y ya está. Lo demás se aprende construyendo, y el catálogo es lo que te va a hacer falta por el camino.