Por dónde se empieza
Una orientación corta: qué es esto, qué necesitas el primer día y a qué parte de Vibeset ir en cada momento. Elige tu nivel y quédate con lo tuyo.
Tu nivel
- No he programado nunca Vas a construir algo esta semana sin entender todo lo que pasa por dentro, y está bien: eso se aprende después, construyendo.
- He tocado algo Sabes moverte por archivos y has copiado código de internet. Lo que te falta no es sintaxis, es el bucle de trabajo con un agente.
- Ya programo Lo que cambia no es el código, es tu trabajo: pasas de escribirlo a decidirlo, revisarlo y probarlo. Salta lo básico y quédate con el bucle y con dónde se rompe.
Qué es esto del vibe coding
Construir describiendo lo que quieres, y dejar que un modelo escriba el código. Lo que no es: dejar de saber. Es saber otra cosa, y esa otra cosa es todo lo que viene debajo: qué pides, cómo compruebas que hace lo que dijiste, y dónde miras cuando no lo hace.
El agente nunca dice «no sé». Dice algo con mucha seguridad, y a veces está mal. Esa es la única regla que de verdad hay que interiorizar.
Lo que necesitas el primer día
Un sitio donde escribir con un agente dentro, una cuenta, y una carpeta para tu proyecto. Nada más. No hace falta comprar nada para empezar, ni instalar diez cosas, ni elegir bien a la primera: cambiar de herramienta más adelante cuesta una tarde.
Elige una y quédate una semana con ella. Probar cinco el primer día es la forma más rápida de no empezar ninguna.
Las palabras que todo el mundo usa sin explicártelas
No son conceptos difíciles, es vocabulario. Con estas entiendes casi cualquier respuesta que te dé un agente.
- Repositorio La carpeta de tu proyecto, pero con memoria: guarda cada cambio y te deja volver atrás. Se dice «repo».
- Commit Una foto de tu proyecto en un momento, con una frase que dice qué cambiaste. Es el punto al que puedes volver cuando algo se rompa.
- Terminal La ventana negra donde se escriben órdenes en vez de pulsar botones. Da miedo tres días y luego es más rápida que el ratón.
- Dependencia Código de otra persona que tu proyecto usa. Ahorra meses y trae los problemas de otro a tu casa.
- Desplegar Subir lo que has hecho a un sitio donde el resto del mundo pueda abrirlo. Hoy suele ser gratis y suele tardar un minuto.
- Rama Una línea de trabajo aparte, para tocar sin romper lo que ya funciona. Cuando sale bien, se junta con la principal.
- Framework Un esqueleto ya montado sobre el que construyes, con las decisiones aburridas tomadas. Te ahorra semanas y te ata a su forma de hacer las cosas.
- API La puerta por la que un programa habla con otro. Cuando algo «se conecta con» otra cosa, casi siempre es por aquí.
- Local y producción Local es tu ordenador, donde puedes romper. Producción es donde lo ve la gente. Que funcione en el primero no garantiza nada del segundo.
El vocabulario de los agentes
Este oficio tiene tres años y ya tiene su jerga. No la sabe nadie por haber programado mucho antes, así que aquí va entera y sin misterio.
- Modelo El motor que escribe el texto. Por sí solo no recuerda la conversación de ayer ni puede tocar tus archivos: solo genera lo siguiente que va detrás de lo que ya hay.
- Cliente El programa con el que tú hablas: una app de chat, una extensión de tu editor, una ventana de terminal. Pone la interfaz y guarda la conversación.
- Harness La capa que envuelve al modelo y le da manos: le ofrece las herramientas, ejecuta lo que pide, le devuelve el resultado y decide cuándo parar. Es lo que convierte un modelo que solo escribe en un agente que trabaja.
- Agente Modelo más harness más herramientas, dando vueltas en bucle hasta terminar el encargo. La palabra no describe una tecnología, describe ese montaje.
- Herramienta Cada cosa concreta que el harness le deja hacer: leer un archivo, ejecutar un comando, buscar en la web. El modelo pide, el harness ejecuta y le cuenta cómo ha ido.
- Contexto Todo lo que tiene delante ahora mismo: tus mensajes, los archivos que ha leído y lo que le han devuelto los comandos. Fuera de ahí, para él no existe.
- Ventana de contexto Cuánto cabe en ese «delante». Cuando se llena, lo viejo se resume o se cae, y por eso una conversación larguísima empieza a olvidar cosas que le dijiste al principio.
- Token La unidad en que se parte el texto para contarlo y cobrarlo. Ni letras ni palabras: trozos de palabra. Es la moneda de todo esto.
- Prompt de sistema Las instrucciones fijas que el modelo recibe antes que tú, y que tú no ves. Marcan cómo se comporta por defecto.
- MCP Un estándar para enchufarle herramientas de fuera (tu base de datos, tu gestor de tareas, un navegador) sin esperar a que tu cliente las traiga de fábrica.
- Skill Un manual que el agente lee cuando toca ese tema, en vez de que se lo expliques otra vez. Aquí hay una sección entera de ellas.
- Alucinación Cuando se inventa algo con total seguridad: una función que no existe, un dato que no ha comprobado. No es una avería rara, es un efecto de cómo funciona, y por eso se comprueba todo.
Cómo se le pide algo a un agente
Un buen encargo lleva tres cosas: qué quieres, con qué se hace, y la trampa concreta que se salta quien no la nombra. Las dos primeras las escribe cualquiera; la tercera es la que separa un resultado que funciona de uno que parece que funciona.
Cuéntale también el porqué. Un agente que sabe para qué es algo toma mejores decisiones en los diez detalles que no le has dicho.
Tus reglas y tu estructura, escritas una vez
Un agente empieza cada conversación desde cero: no se acuerda de lo que decidisteis ayer. Si le explicas en cada chat cómo quieres las cosas, pagas ese peaje todos los días y el resultado cambia según el día. Se arregla escribiéndolo una sola vez en un archivo en la raíz del proyecto, que el agente lee solo antes de trabajar: AGENTS.md es el nombre estándar y ya lo leen casi todas las herramientas.
La estructura hace lo mismo sin que la escribas: un agente decide dónde va un archivo nuevo mirando dónde están los demás. En un proyecto ordenado acierta; en uno desordenado desordena más, y cada encargo lo empeora un poco.
Reglas cortas y comprobables. «Los textos van en `src/i18n`, nunca dentro del componente» sirve; «escribe código de calidad» no dice nada. Y cuando tengas que corregir lo mismo dos veces, esa corrección ya es una regla: escríbela ahí en vez de volver a decirla.
El bucle: pedir, mirar, corregir
Pide una cosa pequeña, ejecútala y mírala en la pantalla, y solo entonces pide la siguiente. Que compile no quiere decir que haga lo que pediste, y «debería funcionar» no es «funciona». Este bucle es el trabajo entero, y quien se lo salta acaba con doscientas líneas que nadie ha visto correr.
- Un cambio cada vez, y probado antes de pedir el siguiente. Es más lento en la primera hora y más rápido el resto del día, porque cuando algo se rompe sabes exactamente qué lo rompió.
- Guarda antes de pedir algo grande. Un commit es tu botón de deshacer: sin él, «vuelve a como estaba» es una conversación en vez de un comando.
- Dile qué no tocar. Sin fronteras, un agente reescribe media pantalla para arreglar un botón.
- Lee lo que ha cambiado antes de aceptarlo. Si es tan grande que no puedes leerlo, el problema fue el encargo, no el cambio.
- Si algo falla dos veces igual, deja de ajustar detalles. A la tercera el problema ya no es tu línea de código: es el enfoque, la librería o la herramienta. Cambia de camino, no de decimal.
- Lo que tengas que corregir dos veces, escríbelo en tus reglas. Lo que hagas a mano tres veces, automatízalo.
Pide de poco en poco. Un encargo enorme te devuelve un cambio enorme que no puedes revisar, y revisarlo es tu parte del trato.
Dónde se rompe esto
Los errores caros de este oficio no son de sintaxis, son de confianza. Estos cuatro se llevan casi todos los sustos: aceptar cambios sin leerlos, dejar una clave escrita dentro del código, arrastrar dependencias que nadie ha mirado y no versionar, que es trabajar sin red y sin manera de volver atrás.
Una clave que llega a un repositorio público se da por robada aunque la borres al minuto: queda en el historial y hay robots buscándolas. Se cambia, no se esconde.
Con qué lo escribes
Con un agente delante, el lenguaje pesa menos de lo que pesaba: no vas a escribir la mayor parte tú. Pero sigue decidiendo dónde corre lo que hagas, qué librerías tienes a mano y con quién puedes pedir ayuda cuando te atasques.
Cuando quieras que se note
Lo de arriba te deja construyendo. Lo de aquí es lo que separa una web que funciona de una que además apetece usar: técnicas que sabes pedir, piezas que puedes copiar, y manuales que tu agente lee para hacerlo bien sin que se lo expliques cada vez.
Y ya está. Lo demás se aprende construyendo, y el catálogo es lo que te va a hacer falta por el camino.